
Es que existe una distancia y un tiempo que hace el deseo insalvable, es que está en un espacio donde mis manos no caben y mis pensamientos se atascan. Es que la media me sitúa en medio de un imperio incaico que no entiendo, y la voz se me cuela por entre la camisa sin entender la mitad de sus palabras. Es que está, pero pareciera no estar, porque se recoge con la marea de una noche que se adelanta a la mía, y cuando ella duerme, mi cuerpo recién despierta, y se queda imaginando lo terso de una piel que desconoce, y se queda dibujando una boca, sobre una boca que no existe. Y los peces dentro de mi boca deambulan por horas, buscando colores ajenos, colores turquesas de playas desconocidas, de una costa que está en su memoria y no en la mía.Ábreme esa puerta lejana que me permita encontrarte en el horizonte, a pesar de que no crea en horizontes ni en mañanas luminosos, porque con tu voz de mujer fugada, mi espíritu sueña con fragancias de fruta madura y con sabores dulces atados tus manos. Y hoy, antes de dormir, te recordaré, como una vieja conocida, a pesar de no saber de la miel de tus labios, ni el fragor de tus abrazos, porque simplemente me has quemado con el calor y la melodía de tus palabras, que me hacen creer en un mañana que pensaba para mi relegado y sólo para otros merecido.
1 comentario:
tan lejos, tan cerca
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