
Que poderosa palabra. Futuro... Cuando niño me sonaba a palabra de pelicula de ciencia ficción, a autos que vuelan, mundos extraterrestres y esas cosas, cuando fui adolescente, futuro significó mundo, desafío, éxito, infinito, pero hoy... hoy no se muy bien que significa. Hoy se mezclan mucho los anhelos y las responsabilidades, y eso me da miedo.
Temo porque el futuro representa oportunidades, pero la experiencia (que en mi caso no es mucha, pero basta) me dice, que también puede representar fracaso.
Y claro!! El niño fantasea, es propio de ser niño, el joven mira hacia adelante obsesivamente, desea, busca, espera y el adulto, parece que por naturaleza mira su ahora y su aquí. Bueno y el viejo, suele mirar atrás, rememorando, redordando, añorando.
Le temo a esa adultez de resignación, de odio contenido, de desesperanza, de razón excesiva, preocupada de las cuentas y de la UF. Pero creo que el gran culpable de este estado de espíritu catatónico en que parece ahogarse el mundo adulto, es la misma juventud, llenando un corazón y una mente de sueños y esperanzas que se desbordan, y que llegada cierta edad ya no hay donde meterlos y que se marchitan prontamente si no son hechos realidad.
Hay una fábula que dice que el hombre que camina mirando el horizonte, cae con las pequeñas piedras más cercanas a sus pies, y que hombre que camina mirando sus pies, no cae, pero no sabe donde va. El hombre debe caminar con un ojo en el horizonte y otro en lo inmediato.
Equilibrio.
Tal vez los sueños, se pueden volver contra nosotros mismos.
Cuidado con lo que deseas, no vaya a ser cosa que se cumpla o no.