martes, 27 de febrero de 2007

QUE NO ME VENGAN CON PARAISOS





Erase una tierra... con poca tierra y mucha agua, con un verde que duelen los dientes y los ojos parecen caerse de las orbitas, de árboles bisabuelos, vivos con la fuerza de mil tormentas, erguidos con la sobervia propia de los años inalcanzables, con arena llena de negro, fuego y violencia.


Gran hora mágica, que encuentras a los hombres boquiabiertos, esperándote, en un crepúsculo rojo, donde de pronto todo se detiene, el viento deja de resoplar y el lago cae en un sueño repentino y se detiene en su ir y venir... no se porque, pero ocurre, pasa el milagro, todo deja de repirar por un segundo. Y vuelven todos los millones de años al mismo instante, y se percibe en el aire el nacimiento de todo, el origen de todas las cosas.


Así mismo, como un relámpago, ese pequeño instante desaparece tras un rayo de luz que se posa en las copas más altas. Adios mi paraiso, adios mi sueño doloroso, adios mi "lago como mar".

sábado, 10 de febrero de 2007

PALABRAS DE MÁS


No se si será una contradicción el que escriba algo, con este título ya elegido. Sólo decir, ¡Cuánto se valora la palabra justa!, el consejo oportuno, las ideas precisas y el valioso silencio. Estamos tan bombardeados de ruido, porque la verdad, la mayoría de las veces es sólo ruido, y estamos tan poco cercanos a palabras de sabiduría, de amor, de comprensión, de aliento, de perdón.
La cosa es que yo mismo me doy cuenta que hablo de más... y no sólo un poco, contribuyo ciego con mi bulla. Viva el silencio y su pureza. Si hay algo que desee quebrarlo, más vale que sea bueno.

sábado, 3 de febrero de 2007

SOBRE EL SI


Un buen día, el bueno de John entró en una galería de arte, en la que exponía la buena de Yoko. La primera obra que saltó sobre él, era una escala blanca, puesta en el centro de un gran salón, también completamente blanco. John subió, y al llegar al techo encontró que pendía una pequeña lupa. Al lado de ésta había un minúsculo grabado. Acercó la lupa, y al ver a través de ella, descubrió una sola palabra, solo dos letras: "SI". Ese día John se enamoró de Yoko sin siquiera conocerla, sólo por decir que SI.
En este espacio, al que yo mismo ni se muy bien porque llegué, espero dejar un poco de mi, tampoco se porque, supongo que simplemente, porque si.